Los ataques aéreos en zonas habitadas escrudriñan Afganistán
Las investigaciones sobre el bombardeo aéreo de Azizabad apoyan a la campaña “Las ciudades no son blancos” la cual condena el uso de explosivos en zonas habitadas como una práctica inhumana y contraproducente.
Los continuos desmentidos de ataques aéreos por parte del ejército de los EEUU probados por multitud de periodistas y oficiales Afganos muestra la inseguridad de las leyes estadounidenses con respecto al compromiso con las áreas pobladas.
Un informe de investigación del New York Times afirma:
“La operación en Azizabad hace resurgir, una vez más, las preguntas sobre si las fuerzas armadas deberían perseguir a miembros talibanes llevando a cabo ataques aéreos en el interior de zonas densamente pobladas en las que las vidas de civiles y los daños materiales pueden ser muy altos”.
Las fuerzas armadas estadounidenses llevaron a cabo un bombardeo aéreo similar en el mismo distrito en abril de 2007 dejando a su paso 57 cuerpos sin vida y movilizando a comandantes estadounidenses y de la ONU quienes trataron de reforzar las leyes para que no se produjeran tales ataques en las casas de los pueblos.
“No es justo matar a 90 personas por un Mullah Sadiq”, declaró Umarzai, jefe del distrito. “Si continúan así, perderán la confianza de la gente en el gobierno y en las fuerzas de coalición”.
(El informe cita que hay pruebas de que Mullah Sadiq está aún vivo y en libertad.).
Existen dos puntos principales en este artículo:
- A pesar del fortalecimiento de las leyes sobre los ataques aéreos después de los incidentes anteriores, un gran número de víctimas no combatientes ha vuelto a perecer. Existe la duda de que aunque se modifiquen de nuevo las leyes, estas no consegan frenar los ataques ni prevenir que sucedan en el futuro.
- El odio de producido por la pérdida masiva de personas refleja que aunque los líderes talibanes estén muertos, las consecuencias son contraproducentes.
La “2020 Vision Campaign” mantiene que esto es lo que pasa cuando se emplean fuerzas explosivas en áreas habitadas.
Pulse aquí para leer el artículo entero del New York Times.


