Un periódico conservador y capitalista estadounidense impulsa de desnuclearización en su página abierta
James Goodby se une a la creciente lista de ex oficiales de la Administración Republicana proclamando la eliminación de las armas nucleares. Alcaldes por la Paz se enorgullece de ver que el concepto de poseer una visión del mundo exento de armas nucleares cobra fuerza desde el lanzamiento de la 2020 Vision Campaign. En Ginebra, el pasado mes de mayo apostamos, centrándonos en esta visión, por diseñar un plan y este desembocó en el Protocolo de Hiroshima y Nagasaki. James E. Goodby, hizo un llamamiento a “los estados que poseen armas nucleares, dirigido por los EEUU y Russia para unirse y eliminar las armas nucleares de sus planes de guerra”. Esto encaja perfectamente con el Artículo I que estipula: “El cese inmediato... todas las actividades en las que se incorporan las armas nucleares dentro de sus doctrinas y prácticas militares”. Esta estipulación se refiere al fin de la amenaza de uso de armamento nuclear.
Es especialmente interesante que este artículo haya aparecido en uno de los periódicos más conservadores, el Washington Times.
El examen del liderazgo:
COMENTARIO de James Goodby:
Se ha escrito bastante sobre cuales deben ser la prioridades del próximo presidente. ¿Iraq?, ¿sanidad?, ¿medio ambiente?, ¿economía? A penas se ha mencionado el peligro que todos los estadounidenses han decidido olvidar, la bomba atómica. El daño hecho por una sola bomba en una de las ciudades más grandes, por no mencionar el poder miles de veces mayor de la bomba de hidrógeno, podría eclipsar cualquier otro peligro inminente al que se enfrente la humanidad.
Estados Unidos y Rusia han reducido sus arsenales nucleares significativamente desde el final de la Guerra Fría pero, aún así, cada uno de estos países posee miles de armas nucleares almacenadas aunque la llamada destrucción mútua asegurada (MAD) haya quedado obseleta. El verdadero peligro está en otro lugar.
Los terroristas están a la espera de tener en sus manos una bomba atómica u otro dispositivo nuclear y pagaremos un precio muy elevado si esto ocurre. Estos están preparados para encontrar las vulnerabilidades y aprovecharse de ellas. En este momento, el mundo ha subsanado las principales carencias a tiempo. Se ha desarticulado un mercado nuclear en auge hace unos años pero operó sin detección durante mucho tiempo. Incluso los sistemas de control más meticulosos, a veces, pierden las pistas de miles de armas nucleares o de sus componentes. Esto sucedió en EEUU recientemente en dos ocasiones. Menos de 10 países poseen armas nucleares. Los principales, cuya virtud es la de poseer el 90% de las armas nucleares del mundo, son EEUU y Rusia. Estos son los países que se encuentran en el ojo de mira por el liderazgo que deberían desempeñar reduciendo los riesgos nucleares. La próxima administración estadounidense tendrá que organizar una ofensiva diplomática para ganar la batalla y prevenir mundialmente una nueva generación de armas nucleares. Este asunto no puede ser obviado.
La ecuación que debería sugerir esta política es la siguiente: cuantas más bombas atómicas o cabezas explosivas haya más oportunidades de perderlas, de que las roben o de que las usen de forma peligrosa. Cada país tiene que estar interesado en la prevención de esta progresión mortífera incluso si esto significa reducir sus propias reservas de armamento nuclear.
Son EEUU y Rusia los países que tienen unas mayores expectativas de cambio. Las distintas naciones actúan de acuerdo con lo que su sentido común les dicta y de acuerdo con su visión del mundo en el futuro. En este momento, esperan ver como las armas nucleares se expanden cada vez más. Por eso, se mantienen abiertos a sus propias posibilidades. Las naciones esperan, ahora, que se usen armas chímicas en la guerra mientras se despojan aún de las armas químicas que no se utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial.
Constituiría un gran progreso que los estados que poseen armas nucleares, dirigidos por EEUU y Rusia, decidieran prescindir de las armas nucleares en sus planes de guerra siguiendo los prudentes pasos que los llevarían al nivel cero de despliegue de armas; y lo que es más importante, con esta medida se crearía un sólido precedente de cara a la adquisición de armas por parte de países como Iran, Corea del Norte y otros que podrían pretender competir con EEUU y Rusia.
Entonces, ¿qué debería hacer el nuevo presidente de EEUU? Debería llamar al presidente de Rusia a primera hora de su primer día de trabajo y proponerle una reunión para tratar la mejor manera de reducir la amenaza de las armas nucleares. Los dos, con la ayuda de sus consejeros, podrían decidir como corregir el tratado firmado por sus predecesores en Moscú en mayo de 2002. Este tratado permite el despliegue operacional de 1.700 a 2.200 armas nucleares en 2012. ¿Por qué no reducir esta cifra a 1.000 en 2012?
¿Por qué no reafirmar el compromiso para luchar por un nivel cero de armas nucleares operacionales desplegadas estratégicamente cuando terminen sus mandatos dentro de ocho años? Las cabezas explosivas y los misiles operacionalmente desplegados, en principio, son fáciles de detectar. Por lo menos, los nuevos líderes deberían ponerse de acuerdo y reducir las cifras de cabezas explosivas de manera similar en Gran Bretaña, China y Francia, países que actualmente poseen en conjunto 500.
Por supuesto, alejar una bomba atómica o de hidrógeno del alcance de terroristas o gobiernos radicales tiene que ser un estímulo para el trabajo conjunto de muchos países. EEUU y Rusia solos no pueden hacer demasiado pero su liderazgo podría reunir a otros países para llevar a cabo un proceso gradual de limpieza de arsenales atómicos. Este hecho podría hacer que se agotaran las reservas que los terroristas acquieren.
Los candidatos a la presidencia de EEUU han hablado con audacia a favor del movimiento en contra de la amenaza nuclear. Este no es un asunto de un solo partido político. Es un asunto de supervivencia y todos los estadounidenses tienen que tomar parte en él. Los líderes rusos y estadounidenses tendrán mucho trabajo en conjunto que hacer. La agenda está repleta de asuntos económicos y políticos.
Este examen les ayudará a la de dotar a las generaciones venideras de prosperidad o de condenarlas a ataques y fracasos. Esto último sucederá si no se acaba con la amenaza nuclear. La erradicación es posible.
James E. Goodby, ex embajador de EEUU, fue el principal negociador y un representante especial del presidente en materia de seguridad nuclear y desarme a principios de 1990, cuando EEUU y Rusia llevaron a cabo una reducción histórica de armamento nuclear.


